La preservación es el principal efecto de la aplicación de bajas temperaturas sobre materia orgánica. Contradictoriamente, el efecto de las bajas temperaturas sobre organismos aún vivos es el de la destrucción.
Debido a la cristalización de hielo dentro de las células, las áreas afectadas quedan totalmente destruidas.
Así pues la congelación de embriones implica un serio riesgo para su integridad y su supervivencia. Aún así, la inmensa mayoría de los especialistas implicados en la biología de la reproducción consideran que son más las ventajas (reducción del número de ciclos de estimulación y por tanto de los costes, control de hiperestimulaciones ováricas) que los inconvenientes (no supervivencia).
Hoy en día, frente a la consolidada técnica de congelación de embriones tanto en los estadios de zigoto pronuclear (Día+1) como de células (6-8 blastómeros, Día+3), existe la opción de criopreservación en el estadio de blastocisto (Día+5, +6 o +7).
Mediante la incorporación de crioprotectores, se aumentan en gran medida las posibilidades de supervivencia. Por otro lado la velocidad de enfriamiento es apropiadamente lenta facilitando el equilibrio osmótico. Por el contrario, la descongelación se realiza a una velocidad mucho mas alta.
Al descongelar los embriones se produce un endurecimiento de la zona pelúcida así como la destrucción parcial de la misma. Para ayudar la implantación se realiza la técnica de eclosión asistida (assisted hatching) que contrarresta el efecto de endurecimiento.

Indicaciones para la congelación de embriones:

  1. Almacenamiento de los embriones viables sobrantes a una transferencia.
  2. Almacenamiento de todos los embriones cuando haya riesgo de síndrom de hiperestimulación ovárica, mala respuesta endometrial u otras causas sobrevenidas (por ejemplo, enfermedad de la mujer receptora).
  3. Almacenamiento de todos los embriones generados para la donación. Los estadios exponenciales (4,6,8…) son más resistentes a la congelación (Lasalle et al.,1985). Recientemente Edgar et al. (2000) demuestran que la tasa de implantación de los embriones que conservan todas sus células intactas al ser descongelados es la misma que la de los embriones “frescos”, y que a mayor perdida de blastómeros menor potencial de implantación.

Congelación de zigotos

La congelación de embriones en el estadio de zigoto rinde muy buenos resultados tanto si se considera la supervivencia a la descongelación (60% – 90%) como si se considera la tasa de gestación, que oscila en torno al 30% (Veeck et al., 1993) y no requiere aparatos ni medios adicionales a los propios del laboratorio de FIV.

La criopreservación de zigotos aparece como una opción altamente recomendable en aquellos ciclos de FIV en los que se generan muchos zigotos normalmente fecundados. La principal objeción planteada a esta estrategia concierne a la imposibilidad de seleccionar los embriones según su calidad.

Las ventajas de la criopreservación en el estadio de zigoto son:

  1. Alto porcentaje de supervivencia.
  2. Facilidad de programación del proceso.
  3. Que no se requiere equipamiento adicional.

Congelación de blastocistos

Un embrión que se desarrolla hasta el estadio de blastocisto ha activado su programa genético, ha superado el momento de la compactación entre sus blastómeros y, en la mayoría de los casos, ha establecido al menos dos líneas celulares diferenciadas. Se puede decir pues, que los blastocistos tienen alta capacidad de división y de implantación porque han superado la selección que imponen los mínimo cinco días de cultivo in vitro requeridos para alcanzar ese estadio. La transferencia de embriones “frescos” en el estadio de blastocisto rinde altas tasas de implantación. El inconveniente radica en determinar las condiciones de cultivo in vitro óptimas. Y el obstáculo del cultivo largo no es el único: no sólo hay que conseguir que los embriones se dividan correctamente durante cinco días o más, sino que hay que disponer de protocolos de criopreservación de fácil manejo. Es por todo ello que hoy en día aún no tenemos series de resultados concluyentemente amplias como para poder catalogar adecuadamente la criopreservación de blastocistos. De todos modos, en lo que a resultados de la transferencia de blastocistos descongelados se refiere, los datos comunicados son alentadores ya que las tasas de implantación oscilan entorno el 50% mientras que las tasas de gestación superan de largo el 40%

El cultivo hasta blastocisto puede ser el protocolo de elección ante los casos de fallos repetidos de FIV (más de diez embriones de buena calidad transferidos sin éxito), o en los casos en los que deban evitarse las gestaciones múltiples.

Por tanto, las ventajas de la estrategia de criopreservación de blastocistos son:

  1. Permite un alta selección de los embriones.
  2. Se observa claramente su supervivencia postdescongelación.

Los inconvenientes son:

  1. Dificultad de programación dentro de la rutina del laboratorio.
  2. Requerimientos de medios y utillaje adicionales.
  3. Imposibilidad de prever la cancelación ya que se descongela el mismo día de la transferencia.